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¡Izar Velas! 29

23 junio 2016

En esta nueva edición, descubrimos la primera peregrinación a Camerún, las fotografías de la formación en el sur de Sudán y muchas otras noticias en todo el mundo...

Múltiples facetas...

En nuestra casa de la montaña, colocamos una estatuilla, réplica de la Virgen de Autun. Para nosotros es una manera de honrar a María, colocándola en el centro de este lugar familiar. Al verla, una persona con una fe pura y simple se maravilló: "¡Oh, qué hermosa es! Quiero mucho a la Santísima Virgen, a menudo le rezo y le hablo". Luego, después de un tiempo de reflexión, añadió. "¿Puedo hacerle una pregunta? ¡Una pregunta que nunca me atreví a plantear al párroco, temía que pensara que era una pregunta tonta! Por eso, usted me dice que se trata de Nuestra Señora de Autun, pero también existe Nuestra Señora de Laus, Nuestra Señora de la Guardia, Nuestra Señora de París… dígame, ¿solo hay una Santísima Virgen, o más bien hay varias? ". Le hemos explicado que María tiene como única misión darnos a conocer a su Hijo Jesús, y que, para reunirse con nosotros en el lugar en donde nos encontremos, se acerca, al punto de asemejarse a nosotros: en México, se apareció mestiza; a Bernadette le habló en patuá… sí hay muchas representaciones de la Santísima Virgen, para ella es una manera de ser universal y una mejor forma de anunciar al mundo que Jesús, su hijo, es el Hijo de Dios. Sin embargo, las representaciones o íconos de Jesús son bastante similares: nos muestran un hombre de gran estatura, moreno, barbudo, de tipo mediterráneo. De esta manera, ¡nuestra amiga quedó tranquila y nosotros le agradecimos por habernos hecho esa pregunta, la cual estaba lejos de ser tonta! Ella nos ha permitido comprender mejor que nuestra identidad cristiana puede desarrollarse de diferentes maneras según nuestras tradiciones y nuestras culturas, pero que se centra en la persona de Jesucristo. Cuando hayamos podido encontrar a Jesús, es seguro que va a darnos una misión.

Todo comenzó al pie de la Cruz, donde se encontraban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre, y cerca de ella, al discípulo que amaba, dijo a su madre. "Mujer, he aquí a tu hijo. Luego dice al discípulo: He ahí a tu madre". (Juan 19: 25-27) A través de San Juan, todos nos hemos convertido en los hijos de María. Por otra parte, la oración de Fe y Luz nos invita a seguir a María hasta la cruz: Ayúdanos a estar siempre con ella, al pie de la Cruz, cerca de los crucificados de nuestro mundo.


A principios de julio, todos los coordinadores de las provincias Fe y Luz del mundo entero se reunirán en Polonia. Habrá un "Consejo de Coordinadores", un gran término para designar un encuentro donde como siempre, en Fe y Luz, vamos a celebrar, compartir y rezar juntos… Pero también habrá un poco de trabajo: todos nosotros durante este año, y cuando compartimos en la comunidad, hemos reflexionado sobre las cuestiones relativas a nuestra identidad y a nuestros grandes valores. Todo lo que hemos dicho servirá para empezar a determinar cuál es la identidad de Fe y Luz. Sin querer anticipar ni influir en esta reflexión, creo profundamente que esta identidad es una y múltiple a la vez.
Es una como Jesús, el Hijo unigénito del Padre, pero también es múltiple ya que, como las representaciones de María pueden ser muy diversas para que podamos reunirnos ahí donde estamos, la identidad de Fe y Luz puede desarrollarse de diferentes maneras, según nuestras tradiciones y nuestras culturas. Todos cercanos unos de otros, al pie de la Cruz, llegamos con historias diferentes y similares a la vez. Escuché al Papa Francisco usar la metáfora del poliedro. Hay algo que me preocupa. Sin duda, la globalización nos une y; por lo tanto, tiene aspectos positivos. Pero me parece que hay una buena y una no tan buena globalización. La menos buena puede ser representada por una esfera: donde toda persona se encuentra a igual distancia del centro. Este primer esquema aparta al hombre de sí mismo, lo uniforma y finalmente le impide expresarse con libertad. La mejor globalización sería más bien un poliedro. Todo el mundo está unido, pero cada pueblo, cada nación conserva su identidad, su cultura y su riqueza. Para mí el reto es esta buena globalización, pues es posible conservar lo que nos define. Esta segunda visión de la globalización permite unir a los hombres manteniendo su singularidad, lo que favorece el diálogo y la comprensión mutua. Para que haya diálogo, hay una condición sine qua non: partir de su propia identidad. Si no soy claro conmigo
mismo, si no conozco mi identidad religiosa, cultural y filosófica, no puedo dirigirme a otros. No hay diálogo sin pertenencia (Audiencia privada 1o de marzo de 2016).

El conjunto de nuestros lugares de pertenencia (provincia, país, región) debe hacer que la estructura de Fe y Luz Internacional se parezca a esta buena globalización, la del poliedro, una figura geométrica muy lisa, pero con muchas facetas que son los lugares donde las comunidades pueden sentirse bien, cercanos unos de otros. ¡Me parece que es una de las condiciones esenciales para que nuestras pequeñas comunidades sean resplande-cientes y estén listas para irse a cumplir una misión hacia todos aquellos que nos esperan y sueñan conocer nuestra alegría! Y como siempre, en Fe y Luz terminaremos nuestro encuentro con una gran fiesta: ¿quizá bailemos, iluminados por lucecitas reflejadas por una bola con facetas? leer más

Ghislain du Chéné
Coordinador internacional

 

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