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Se llamaba Serge Maroun

10 febrero 2017

El homenaje de Hubert Saillet al consiliario de su comunidad de Fe y Luz, fallecido brutalmente.

En el Líbano en guerra de su infancia, Serge Maroun encontró a Jesús en el corazón de los más débiles, en su comunidad de Fe y Luz. Llegó a Francia cuando tenía 20 años, para ser asistente en el Arca, y pudo profundizar su intención, esta verdad fundamental que se encuentra en la oración del Arca, que se encuentra entre nuestros hermanas y hermanos más frágiles y que conmueve el corazón de los que saben descubrirla, a la imagen de Jean Vanier, de Santa Teresa de Calcuta, de sor Emmanuelle, de Christian y Marie-France des Pallières: la humilde presencia de Jesús viviendo en la compañía de los pequeños y los pobres de este mundo, sea cual sea la angustia, sea cual sea la miseria, sea cual sea la discapacidad.
Ahí fue cuando me di cuenta de que quería ser sacerdote. Y se hizo sacerdote. Un sacerdote construido sobre la roca, sobra la piedra angular que rechazaron los constructores. Un sacerdote que decía: "He nacido para vivir entre los pobres". Un padre moldeado por la misericordia, alegre, sencillo, bromista, abierto, conectado, generoso. Su generosidad a veces le jugaba malas pasadas, como cuando invitó a dormir en el presbiterio a una mujer que no tenía hogar, una noche que hacía mucho frío. Al día siguiente, mientras que estaba fumando delante de la puerta abierta del presbiterio, la mujer les decía a los sorprendidos parroquianos: "He dormido aquí, con el padre Serge."

Era nuestro sacerdote, el de nuestra comunidad de Fe y Luz. Cuando llegaba las estrellas se iluminaban en los ojos de los más jóvenes de la Comunidad. Sentado en la alfombra con Pierre, Elodie y Marie Océane, a quien llamaba "mi princesa", y todos los demás que se sentaban alrededor, sabía hablar de una manera sencilla y directa al corazón de cada uno. Evidentemente, nadie enciende una lámpara para ponerla en un lugar oscuro. Cada vez fue asumiendo más responsabilidades en la diócesis, y estando menos disponible.Pero su proximidad con los jóvenes de Fe y Luz no era una actividad más para él. Con ellos se recuperaba, recobraba su fuerza, su alegría, su amor que transmitía inmediatamente a todo su entorno, al Arca, a las personas con discapacidad, a los padres y amigos, a los inmigrantes, a los pobres, a los jóvenes de la catequesis o los scouts, y por supuesto, a los parroquianos.
El padre Sergio fue abatido el 19 de enero por una crisis cardiaca, a sus 48 años. Nos deja una vida inmensa... y un camino que seguir. Él, que como sacerdote también acompañaba a los seminaristas de la diócesis, espero que obre ahora para que, en la formación de los seminaristas, sea obligatorio pasar una temporada en compañía de los pobres y los pequeños de este mundo, para que los futuros sacerdotes puedan vivir la misma experiencia fundadora que la que guió su vida y transformó la nuestra.  


Hubert Saillet, ombresetlumière.fr (Sombras y Luz) - 6 de febrero de 2017
Hubert Saillet es padre de cinco hijos, entre los que está Marie-Océane, que tiene una polidiscapacidad. Es responsable, junto con su esposa, de una comunidad Fe y Luz en Compiègne (Oise).

 

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