Envíanos el Espíritu Santo que nos has prometido — Fe y Luz

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Envíanos el Espíritu Santo que nos has prometido

18 mayo 2018

En Pentecostés, los apóstoles son enviados a anunciar la buena nueva a todos los rincones de la Tierra; para ello tenían necesidad de la ayuda que Jesús les había prometido: Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, es decir, el Espíritu de verdad que procede del Padre, Él dará testimonio de Mí y ustedes también darán testimonio, porque han estado junto a Mí desde el principio

Y son muchos los que escuchan las maravillas de Dios en su propia lengua: medos, partos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, de la provincia del Puente y la de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las comarcas de Libia próximas de Cirene, romanos de paso, judíos de nacimiento convertidos, cretenses y árabes (Hechos de los Apóstoles 2,9-11). ¡Otros, más escépticos, piensan que ellos abusaron del vino dulce! Pero todos comprenden la gran alegría del mensaje que escuchan de parte de los apóstoles.
Al día siguiente de la fiesta de Pascua, en 1971, Jean Vanier dijo a aquellos que no querían que Fe y Luz se detuviera: Sean fieles al Espíritu Santo”. Y los frutos fueron muchos: Después de este acontecimiento que sucedió durante un periodo de gran bendición, muchas comunidades mantuvieron y profundizaron los vínculos tejidos entre sus miembros. Y esto permitió la creación de muchas comunidades en los cuatro puntos cardinales del mundo (Carta, p. 5).
Mientras nos acercamos a nuestro quincuagésimo aniversario, no creamos que el trabajo ha concluido… Cuando dejamos de pedalear, la bicicleta se cae. Es necesario que encontremos el entusiasmo de los comienzos de Fe y Luz, la alegría del inicio de cada una de nuestras comunidades, de cada uno de nuestros países… Fe y Luz puede flaquear de una u otra forma: los cantos y las danzas que nos permiten vivir la alegría de la amistad, las liturgias que nos permiten alabar a Jesucristo son muy variadas en todos los países donde hay comunidades; es una gran riqueza para todos nosotros, y hay que compartirla sin medida. Nuestra espiritualidad intercultural y ecuménica debe compartirse y comunicarse aún más alrededor de nosotros. ¡Por supuesto, el
Espíritu Santo nos ayudará!

Ghislain du Chéné
Coordinador internacional

 

 

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